Me encontré esta noticia en ACI prensa. El Santo Padre dirigiendo el rumbo hacia un discernimiento claro y conforme lo quiere la Iglesia, de la Música que se usa en la Liturgia. Creo que puede iluminar muchas dudas pastorales en la materia.La comparto tal cual. Los subrayados y renegridos son míos.
VATICANO, 31 May. 11 / 09:24 am (ACI/EWTN Noticias)
En su carta enviada en ocasión del 100° aniversario del Pontificio Instituto de Música Sacra, el Papa Benedicto XVI alentó a tener la formación adecuada que permita discernir siempre la calidad de la música que se usa en la liturgia.
En el texto dado a conocer hoy y enviado al Cardenal Zenon Grocholewski, Gran Canciller del Pontificio Instituto, el Papa recuerda que fue San Pío X quien fundó la Escuela Superior de Música Sacra, elevada dos décadas después a Pontificio Instituto por Pío XI.
Benedicto XVI destacó que para comprender claramente la identidad y la misión de ese Instituto era necesario saber que San Pío X lo fundó "ocho años después de haber emanado el Motu Proprio ?Tra le sollecitudini? del 22 de noviembre de 1903, con el que llevó a cabo una profunda reforma en el campo de la música sacra, recurriendo a la gran tradición de la Iglesia contra el influjo ejercido por la música profana, sobre todo la ópera".
"Para ser actuada en la Iglesia universal, esa intervención magisterial necesitaba de un centro de estudios y de enseñanza que transmitiera de forma fiel y calificada las líneas indicadas por el Sumo Pontífice según la tradición, auténtica y gloriosa, que se remonta a San Gregorio Magno".
"En el lapso de los últimos cien años ?prosiguió Benedicto XVI? esta institución ha asimilado, elaborado y transmitido los contenidos doctrinales y pastorales de los documentos pontificios, al igual que los del Concilio Vaticano II concernientes a la música sacra para que iluminen y guíen la obra de los compositores, de los maestros de capilla, de los liturgistas, de los músicos y de todos los formadores en este ámbito".
El Papa resaltó después cómo desde San Pío X hasta hoy "teniendo en cuenta la evolución natural, hay una continuidad sustancial del Magisterio acerca de la música sacra" y citó a Pablo VI y Juan Pablo II, que "a la luz de la constitución conciliar Sacrosanctum concilium reiteraron la finalidad de la música sacra, es decir, la gloria de Dios y la santificación de los fieles".
Ambos pontífices propusieron además "los criterios fundamentales de la tradición al respecto: el sentido de la oración, la dignidad y la belleza; la plena adherencia a los textos y gestos litúrgicos; la participación de la asamblea y, por lo tanto, la adaptación legítima a la cultura local conservando al mismo tiempo la universalidad del lenguaje"
Otros elementos que consideraron fueron también "el primado del canto gregoriano como modelo supremo de música sacra y la cuidadosa valoración de las otras formas expresivas que forman parte del patrimonio histórico litúrgico de la Iglesia, especialmente, pero no sólo la polifonía; la importancia de la schola cantorum", en particular en las catedrales".
"Pero tenemos que preguntarnos siempre:¿Cuál es el verdadero sujeto de la liturgia? La respuesta es sencilla: la Iglesia.No es el individuo o el grupo que celebra la liturgia, sino que ésta es en primer lugar la acción de Dios a través de la Iglesia, que cuenta con su historia, su rica tradición y su creatividad".
"La liturgia, y en consecuencia la música sacra, ´"vive de una relación constante y adecuada entre sana traditio? y legitima progressio, teniendo siempre presente que estos dos conceptos se integran mutuamente porque la tradición es una realidad viva y engloba por lo tanto en sí misma el principio del desarrollo y del progreso", aseguró.
Siendo fiel a su misión y teniendo en cuenta los elementos descritos, continuó el Papa, "este Pontificio Instituto seguirá ofreciendo una contribución válida para la formación en este campo, de pastores y fieles laicos en las Iglesias particulares, favoreciendo también, un adecuado discernimiento de la calidad de las composiciones musicales utilizadas en las celebraciones litúrgicas".
"Para estas importantes finalidades concluyó pueden contar con mi constante solicitud, acompañada del particular recuerdo en la oración, que confío a la celeste intercesión de la Beata Virgen María y de Santa Cecilia, mientras, auspiciando copiosos frutos de las celebraciones centenarias, de corazón imparto a usted, a los docentes y al personal y a todos los alumnos del Instituto, una especial Bendición Apostólica".
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sábado, 4 de junio de 2011
Música litúrgica:El Papa marca de nuevo el rumbo
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lunes, 19 de noviembre de 2007

SE NECESITA UN ORGANISMO VATICANO CON AUTORIDAD EN MATERIA DE MUSICA SACRA
Sugiere monseñor Valentín Miserachs Grau
Publicado en ZENIT
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 6 noviembre 2007 (ZENIT.org).- La ausencia de una oficina pontificia específica con perfil de autoridad sobre la música sacra ha llevado a la proliferación de cierta anarquía en este campo, por lo que es necesaria tal institución.
Es la sugerencia de monseñor Valentín Miserachs Grau, director del Pontificio Instituto de Música Sacra (PIMS), cuerpo académico y científico que, erigido por la Sede Apostólica, tiene sus orígenes en 1911.
En su edición del 5-6 de noviembre, «L'Osservatore Romano» recoge gran parte de la intervención del sábado en la que -en el Congreso por los 80 años de la fundación del instituto diocesano de música Sacra de Trento— monseñor Miserachs no dudó en apuntar: «en ninguno de los ámbitos tocados por el Concilio [Vaticano II] –y son prácticamente todos--, se han producido mayores desviaciones que en el de la música sacra».
«Jamás he perdido ocasión de denunciar una situación de degradación evidente en el campo de la música litúrgica, en Italia, pero no sólo», reconoció.
«¡Qué lejos estamos del verdadero espíritu de la música sacra, esto es, de la verdadera música litúrgica!», lamentó.
Reconoce la «dignidad y calidad de algunas composiciones de músicos locales y extranjeros, y el esfuerzo, en absoluto fácil, de dotar a nuestras liturgias de un digno repertorio musical».
Pero cuestiona: «¿Cómo podemos soportar que una oleada de profanidades inconsistentes, petulantes y ridículas hayan adquirido con tanta facilidad carta de ciudadanía en nuestras celebraciones?».
Es un gran error, en su opinión, pensar que la gente «deba encontrar en el templo las mismas necedades que se le propinan fuera», pues «la liturgia deben educar al pueblo –incluidos jóvenes y niños— en todo, también en la música».
«Nova et vetera»
La realidad es que «mucha música que se escribe hoy, o se pone en circulación, ignora sin embargo no digo la gramática, sino hasta el abecedario del ate musical», deplora.
Y «sobre la base de una ignorancia general, especialmente en ciertas sectores del clero» --denuncia--, los medios de comunicación actúan como altavoz «de ciertos productos que, carentes de las características indispensable de la música sacra (santidad, arte verdadero, universalidad), nunca podrán procurar un auténtico bien a la Iglesia» .
Por eso --dice-- «se impone actualmente una enérgica "reforma" en el sentido de una radical "conversión" hacia la norma de la Iglesia; y tal "norma" tiene como punto cardinal el canto gregoriano, ya sea en sí mismo que como principio inspirador de buena música litrúgica».
«Nova et vetera» --resume--: «el tesoro de la tradición y las cosas nuevas, pero enraizadas en la tradición».
Citando a monseñor Miserachs, el diario, como voz oficiosa de la Santa Sede, recoge que, «tras el Concilio Vaticano II, la ausencia de directivas vinculantes sobre la música sacra ha llevado a un abajamiento gradual del nivel artístico de los cantos litúrgicos».
Quienes en este ámbito «están llamados a hacer elecciones han tenido que trabajar autónomamente y con frecuencia sin competencia --prosigue--, perdiendo en muchos casos el contacto con la tradición y sobre todo con el principio inspirador representado por el canto gregoriano».
Éste --reiteró monseñor Miserachs-- no debe quedarse en el ámbito académico, concertístico o discográfico, «no se debe momificar», sino que «debe volver a ser canto vivo, también de la asamblea, que en él encontrará el sosiego de las más profundas tensiones espirituales, y se sentirá verdaderamente pueblo de Dios».
Visto este panorama, son muchos los que se han dirigido al PIMS –confirma su director— como si se tratara de un órgano con facultades normativas en materia de música sacra, mientras que no es sino «una institución académica que tiene como misión la enseñanza –y naturalmente la práctica— de la música sacra».
«A mi juicio sería oportuna la institución de una oficina dotada de autoridad en materia de música sacra», sugiere.
«No es que sólo eso pueda bastar para resolver radicalmente el problema --admite--, pero me parece que, mientras no se disponga de tal instrumento, la acción de unos pocos, ya sean diócesis o territorios enteros, queda aislada, como si se tratara de una iniciativa privada».
Esta sugerencia no está vinculada --puntualiza— a «un eventual y ocasional restablecimiento del rito de Pío V», indicado hace pocos meses por Benedicto XVI.
«Volvemos sencillamente al Concilio Vaticano II para constatar que la voluntad de los padres conciliares exigía para el nuevo rito de Pablo VI que no hubiera que desviarse jamás de esta vía», concluye.
El Misal Romano promulgado por Pablo VI (procediendo a la reforma litúrgica, en 1970) --y reeditado dos veces por Juan Pablo II-- es y permanece como forma normal u ordinaria de la Liturgia Eucarística de la Iglesia católica de rito latino.
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