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sábado, 19 de marzo de 2011

Semana Santa: sus orígenes

La liturgia es fruto del caminar de siglos de la Iglesia. Cerca de la Semana Santa consideramos útil para nuestros lectores reproducir este artículo de Zenit, que consigna una entrevista al liturgista Juan Javier Flores Arcas OSB, quien nos remite a los mismos orígenes de sus principales celebraciones.


Entrevista a Zenit del padre Juan Javier Flores Arcas, osb,


CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 6 abril 2006 (ZENIT.org).- ¿Desde cuándo se celebra la Semana Santa? A ésta y otras preguntas responde en esta entrevista el benedictino Juan Javier Flores Arcas, presidente del Instituto Pontificio Litúrgico de Roma.

--La Semana Santa como tal, ¿se celebra desde los inicios del cristianismo?

--P. Flores: El núcleo original más antiguo de la Semana Santa es la Vigilia Pascual de la que tenemos rastros ya en el siglo II de la era cristiana. Fue siempre una noche de vigilia en recuerdo y espera de la resurrección de Jesucristo.

A ello se añadió muy pronto la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana: bautismo, confirmación y eucaristía, por lo que se convirtió a su vez en la gran noche sacramental de la Iglesia.

Posteriormente la Vigilia Pascual se desarrolló extendiéndose en el tiempo y se transformó en el triduo de la pasión, muerte y resurrección del Señor del que ya habla San Agustín como una celebración muy generalizada.

Este triduo añadió a la Vigilia ya existente otros momentos importantes de la celebración, en concreto, la memoria de la Muerte del Señor el Viernes Santo y el Jueves Santo. Este último contemplaba nada menos que tres celebraciones eucarísticas muy diversas.

Según las diversas fuentes de distintas liturgias se celebraba una misa para reconciliar a los pecadores, una misa crismal y la misa que recuerda la institución de la Eucaristía en la tarde.

En la liturgia actual, el Triduo Pascual empieza en la tarde del Jueves Santo con la Misa de la Cena del Señor y se une al primer día del triduo que es, en sí, el Viernes Santo de la Pasión del Señor. El segundo día es el Sábado Santo de la sepultura del Señor, un día de silencio, ayuno y espera. No hay Eucaristía este día en señal de espera.

La Iglesia se detiene ante el Sepulcro del Señor crucificado y espera su Resurrección. Con la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo, comienza el tercer día del triduo pascual: el Domingo de la Resurrección del Señor.

--¿Por qué se dice que la noche de Pascua es el día más importante del año?

--P. Flores: El domingo de Resurrección es el día más importante del año litúrgico. Su centro es precisamente la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo al domingo de Resurrección, pero pertenece íntegramente al domingo.

Es la celebración más importante del año, centro de todo el ciclo litúrgico. Es la gran noche sacramental de la Iglesia.

Lo fue durante siglos y gracias a la reforma litúrgica promovida por el concilio Vaticano II lo ha vuelto a ser. Los cristianos renuevan sus promesas bautismales mientras contemplan cómo nuevos cristianos se incorporan a sus filas. Constituye el origen de toda celebración litúrgica y en ella culminan todas.

Por ello, la importancia que se dio durante los últimos siglos al Jueves Santo ha sido transferida ahora a la Vigilia Pascual con la reciente renovación de los libros litúrgicos, lo que se traduce también en el modo de celebrar.

--La misa crismal, ¿debe tener lugar en el Jueves Santo o puede variar?

--P. Flores: La misa crismal es antiquísima en toda la Iglesia. En ella, el obispo consagra los tres oleos que se necesitan para la administración de los sacramentos: el santo crisma, el óleo de los catecúmenos y el óleo de los enfermos. Las fuentes litúrgicas nos hablan de su importancia y antigüedad.

En Roma adquiría una especial importancia y estaba llena de simbología. Hoy cada obispo en su iglesia catedral bendice y consagra los tres tipos de óleos en el Jueves Santo por la mañana --lugar y momento tradicionales en la liturgia romana ya desde el siglo V-VI-- o bien en algún otro día cercano, según conveniencia pastoral.

En la liturgia que sigue al Concilio Vaticano II se añadió en esta misa crismal un rito significativo: la renovación de las promesas sacerdotales. Sin embargo, es muy importante que el centro de la celebración sea precisamente la consagración de los tres óleos que sirven para la administración de los sacramentos y no la renovación da las promesas sacerdotales.

--¿Cómo surge la adoración de la cruz en el Viernes Santo?

--P. Flores: La adoración de la Cruz era un rito peculiar de la Iglesia de Jerusalén, puesto que contaba entre sus reliquias más preciosas la cruz en la que Cristo fue crucificado. El Viernes Santo tenía lugar una ceremonia muy popular y sentida: la adoración de la Cruz. Los relatos del siglo IV con conmovedores. San Cirilo de Jerusalén nos los narra con profusión de detalles.

En un cierto momento, este rito pasa a Roma que, por su parte, celebraba la Pasión del Señor con la lectura de la Pasión, según San Juan y las conocidas oraciones solemnes del Viernes Santo.

A ello se añade entonces la adoración de la Cruz, que se ha mantenido hasta hoy, pero no es el rito más importante del Viernes Santo. La acción litúrgica sigue centrada en la Liturgia de la Palabra, cuyo momento culminante es la lectura de la Pasión del Señor, relato, memorial y actualización de la redención con el que adquiere la celebración toda su fuerza.

sábado, 31 de marzo de 2007

SEMANA SANTA: Orientaciones litúrgicas sobre sus celebraciones




SEMANA SANTA

Durante la Semana Santa, la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén.
El tiempo de Cuaresma continúa hasta el jueves. A partir de la misa vespertina, "en la Cena del Señor", comienza el Triduo Pascual, que continúa durante el Viernes y el Sábado Santo, y tiene su centro en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del domingo de Resurrección.

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el presagio del triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión. La relación entre los dos aspectos del Misterio Pascual se ha de evidenciar en la celebración y en la catequesis del día.
La entrada del Señor en Jerusalén, ya desde antiguo, se conmemora con una procesión, en la cual los cristianos celebran el acontecimiento, imitando las aclamaciones y gestos que hicieron los niños hebreos cuando salieron al encuentro del Señor, cantando el fervoroso "Hosanna".

Para la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén, además de la procesión solemne que se acaba de describir, el Misal ofrece otras dos posibilidades, no para fomentar la comodidad y la facilidad, sino en previsión de las dificultades que puedan impedir la organización de una procesión.

La segunda forma de la conmemoración es una entrada solemne, que tiene lugar cuando no puede hacerse la procesión fuera de la iglesia. La tercera forma es la entrada sencilla, que ha de hacerse en todas las misas de este domingo en las que no ha tenido lugar la entrada solemne.

La ceniza que se impone el Miércoles de Ceniza está hecha quemando las hojas de palma usadas en la procesión del Domingo de Ramos del año anterior.

MISA CRISMAL

La Misa Crismal, en la cual el Obispo que concelebra con su presbiterio consagra el Santo Crisma y bendice los demás óleos, es una manifestación de la comunión existente entre el Obispo y sus presbíteros en el único y mismo sacerdocio y ministerio de Cristo. Para esta Misa ha de convocarse a los presbíteros de las diversas partes de la diócesis para concelebrar con el Obispo, y han de ser testigos y cooperadores en la consagración del Crisma, del mismo modo que en el ministerio cotidiano son sus colaboradores y consejeros. Conviene que se invite encarecidamente también a los fieles a participar en esta Misa, y que en ella reciban el sacramento de la Eucaristía.

CELEBRACIÓN PENITENCIAL DE FINAL DE LA CUARESMA

Es muy conveniente que el tiempo de la Cuaresma termine, tanto para cada uno de los fieles como para toda la comunidad cristiana, con alguna celebración penitencial que prepare a una más plena participación en el Misterio Pascual.

LAS PROCESIONES DE SEMANA SANTA

En la Semana Santa hacemos memoria del Misterio Pascual del Señor que se celebra sacramentalmente en el templo, se vive en el corazón y se manifiesta en la calle.

Las salidas procesionales y estaciones de penitencia que nacen de la liturgia y a ella deben conducir, pueden llegar a ser, si se hacen con devoción y dignidad cristiana, valiosas catequesis plásticas en sus recorridos por las calles. Son una predicación del Misterio Pascual esto es, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Se puede afirmar que son fe que se hace cultura, expresión estética de un corazón creyente, fe que se hace sentimiento, sentimiento que lleva a la fe.

En las procesiones se contemplan las páginas evangélicas hechas carne de madera viviente por los imagineros, y hacen vivir el Evangelio a aquellos que las contemplan con verdadero espíritu de fe.

DEL TRIDUO PASCUAL EN GENERAL

La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la redención de los hombres desde la misa vespertina del Jueves Santo "en la Cena del Señor" hasta las Vísperas del domingo de Resurrección. Este período de tiempo se denomina justamente el "triduo del crucificado, sepultado y resucitado"; se llama también "Triduo Pascual" porque con su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir, el tránsito del Señor de este mundo al Padre. En esta celebración del misterio, por medio de los signos litúrgicos y sacramentales, la Iglesia se une en íntima comunión con Cristo, su Esposo.

LA MISA VESPERTINA DEL JUEVES SANTO "EN LA CENA DEL SEÑOR"

"Con la misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo Pascual y evoca aquella última Cena en la cuál el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los Apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también lo ofreciesen."

Toda la atención del espíritu debe centrarse en los misterios que se recuerdan en la misa: es decir, la institución de la Eucaristía, la institución del Orden sacerdotal y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraternal.

Para la reserva del Santísimo Sacramento prepárese un altar o una capilla, convenientemente adornada, que invite a la oración y a la meditación; se recomienda no perder le vista la sobriedad y la austeridad que corresponden a la Liturgia de estos días.

Cuando el Sagrario está habitualmente colocado en una capilla separada de la nave central, conviene que se disponga allí el lugar de la reserva y de la adoración.

El lavatorio de los pies, que, según la tradición, se hace en este día, significa el servicio y el amor de Cristo, que "no ha venido para que le sirvan, sino para servir". Conviene que esta tradición se mantenga y se explique según su propio significado.

Invítese a los fieles a una adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne, después de la misa "en la Cena del Señor". En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio según san Juan (capítulos 13 17).

Pasada la medianoche, la adoración debe hacerse sin solemnidad, dado que ha comenzado ya el día de la Pasión del Señor.

VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

En este día, en que "ha sido inmolada nuestra víctima Pascual: Cristo", la Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su nacimiento del costado de Cristo dormido en la Cruz e intercede por la salvación de todo el mundo.

El Viernes de la Pasión del Señor es un día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia por medio de la abstinencia y el ayuno.

La celebración de la Pasión del Señor ha de tener lugar después del mediodía, cerca de las tres (15 horas). Por razones pastorales, puede elegirse otra hora más conveniente para que los fieles puedan reunirse más fácilmente: por ejemplo, desde el mediodía hasta el atardecer, pero nunca después de las nueve de la noche (21 horas).

DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURECCIÓN DEL SEÑOR

Este domingo es la fiesta más importante del cristiano, este es el primer domingo de toda la serie de domingos que vienen después. La gran noticia: "HA RESUCITADO" da verdadero sentido a la fe y es la causa de la alegría que debe reinar desde ese momento.
Sin esa victoria sobre la muerte, dice San Pablo, toda predicación sería inútil y nuestra fe vacía de contenido. 1 Cor 15, 14-17.

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Toda la celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse durante la noche. Por ello, no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo." Esta regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier abuso o costumbre contraria que poco a poco se haya introducido, y que suponga la celebración de la Vigilia Pascual a la hora en que habitualmente se celebran las misas vespertinas antes de los domingos, ha de corregirse.
Las razones presentadas a veces para justificar la anticipación de la Vigilia Pascual, por ejemplo, la inseguridad pública, no se tienen en cuenta en el caso de la noche de Navidad o de reuniones de otro género.
La celebración de la Vigilia Pascual se desarrolla de la siguiente manera: después del Lucernario o del Pregón Pascual (que es la primera parte de la Vigilia), la Santa Iglesia contempla las maravillas que el Señor Dios realizó desde el principio en favor de su pueblo (segunda parte o liturgia de la palabra), hasta que, acompañada ya de sus nuevos hijos renacidos en el bautismo (tercera parte), es invitada a la mesa preparada por el Señor para la Iglesia, memorial de su Muerte y Resurrección, en espera de su nueva venida (cuarta parte).
En el modo de anunciar la celebración de la Vigilia Pascual, evítese presentarla como el último acto del "Sábado Santo". Dígase, más bien, que la Vigilia Pascual se celebra "en la noche de la Pascua", y precisamente como una celebración unitaria. Se recomienda encarecidamente a los pastores que en la formación de los fieles insistan en la conveniencia de participar en toda la Vigilia Pascual.

EL DÍA DE PASCUA

La misa del día de Pascua se debe celebrar con la máxima solemnidad. En lugar del acto penitencial, es muy conveniente hacer la aspersión con el agua bendecida durante la celebración de la Vigilia; durante la aspersión se puede cantar la antífona Vidi aquam u otro canto de índole bautismal. Con la misma agua bendecida conviene llenar los recipientes (pilas) que se hallan a la entrada de la iglesia.

LA OCTAVA DE PASCUA
Al término de la Semana Santa llega el Tiempo Pascual, y los ocho primeros días constituyen la octava de Pascua, días que se celebran como solemnidades del Señor. Son una evocación continuada e intensa de la Resurrección del Señor. Por este motivo son días de exultante gozo.
Originalmente la octava de Pascua fue concebida como una octava del Bautismo, para asegurar a los neófitos una catequesis postbautismal y orar por los nuevos miembros de la Iglesia.

Fuente: Arzobispado de Madrid

miércoles, 14 de marzo de 2007

SEMANA SANTA: Cantos que deben preparar los Coros o Cantores




¿Tienes a tu cargo el Servicio del Canto de la Semana Santa en tu comunidad?
¿Sabes qué cantos debes preparar en estas celebraciones tan especiales y tan importantes para nuestra fe católica?


Entonces ésta sencilla aportación orientarte a prevenir el esquema de de Cantos necesarios. Está tomado de una respuesta vía E mail a pregunta expresa.

Tomaremos como base de mis sugerencias el libro "Semana Santa", que es un subsidio con textos e indicaciones de las celebraciones de la Semana Santa.

Comenzamos con el DOMINGO DE RAMOS:

Está previsto que ANTES DE LA MISA se conmemore la entrada del Señor a Jerusalén. Hay 3 formas de hacerlo:

1.- PROCESIÓN.

a)Se inicia con el CANTO DE UNA ANtÍFONA con el texto:

[i]Hosanna al Hijo de David
Bendito el que viene en nombre del Señor,
El Rey de Israel.
Hosanna en el cielo.[/i]

o bien un canto que contenga esa temática. Debe ser generalmente breve, para unir la atención de los congregados fuera de la Iglesia o en una "Iglesia menor" (sic) y elevar el pensamiento al momento que se va a conmemorar.

b) Sigue una exhortación del Sacerdote y una oración semejante a la [i]Colecta[/i], el rocío con agua bendita de las Palmas o Ramos, Proclamación del Evangelio y la invitación a iniciar la Procesión.

c) Durante la Procesión se CANTA alguna de las antífonas previstas:

Los Hijos de Israel, Los hijos de Israel
llevando Ramos de olivo extendían sus mantos x el camino
salieron al encuentro del Señor y clamaban: "Hosanna al Hijo de
clamando: Hosanna en el cielo. David, bendito el que viene
en nombre del Señor."

o los Salmos 23 "Del Señor es la tierra..." o el 46 "Aplaudan pueblos todos..."

O algún canto APTO con esta temática de aclamar al Señor. En México se usa uno muy tradicinal que se llama "Viva Cristo Rey..."

Para la entrada está previsto el Canto de un Responsorio con texto de la misma temática.

terminada la procesión inicia la Misa entrando directamente a la ORACIÓN COLECTA, por lo tanto NO HAY CANTO DE ENTRADA, ni acto penitencial, ni Señor ten piedad.

2. LA ENTRADA SOLEMNE
Es semejante en su estructura solamente que sin Procesión.

3. LA ENTRADA SENCILLA
Aquí se pide al menos el [b]Canto de la antífona o Salmos previstos[/b] a manera de Canto de Entrada, mientras el Sacerdote va al altar. Y por lo que pude entender, se hace la Misa como de costumbre, es decir con los elementos que fueron omitidos en las 2 formas primeras.

DESPUÉS LA MISA SE REALIZA COMO DE COSTUMBRE y los cantos se hacen en los momentos conocidos

MISA DE LA CENA DEL SEÑOR

Se tiene la Misa con los cantos como de costumbre. Hay elementos distintivos, por ejemplo:

a)HAY GLORIA
b)Después de la Homilía se realiza el Rito del lavatorio. Está previsto cantar durante su desarrollo variadas antífonas con textos del Evangelio de San Juan que recuerdan ese gesto del Señor. Se pueden usar cantos con ese tema, o también con el tema del Amor Cristiano y el mandamiento del Amor.
c)Después de la Comunión sigue la TRASLACIÓN del Santísimo para su adoración en los altares previstos. HAY QUE PREPARAR CANTOS AUTÉNTICAMENTE EUCARÍSTICOS para la Procesión y las Estaciones que se realicen.

EL VIERNES SANTO

NO HAY PROPIAMENTE CELEBRACIÓN DE LA MISA.

Se celebra la PASION DEL SEÑOR.
a)No hay Canto de Entrada ni Rito Penitencial.
b) Se inicia directamente con la ORACIÓN. Incluso en esta no se invita con el "Oremos".
c)Se celebra la PALABRA. Aquí se canta EL SALMO PROPIO. LA PASIÓN solemne.
d)Sigue de la Homilía, la ORACIÓN UNIVERSAL que se prolonga con 10 peticiones que deben ser entonadas Solemnemente por el Diácono o el Sacerdote. Generalmente no se animan a hacerlo, ni modo.
e)Continuamos con la ADORACIÓN DE LA CRUZ. Se va mostrando poco a poco la Cruz. Aquí debería entonarse una invitación a la que el pueblo responde "Venid y Adoremos". Luego SE EXPONE la Cruz para que el Pueblo la venere sea con un Beso etc. Para la Adoración que se hace casi PROCESIONALMENTE debemos prevenir CANTOS apropiados. Se preveen antífonas como por ejemplo:

TU CRUZ ADORAMOS SEÑOR
Y TU SANTA RESURRECCIÓN ALABAMOS Y GLORIFICAMOS
PUES DEL ÁRBOL DE LA CRUZ
HA VENIDO LA ALEGRÍA AL MUNDO ENTERO

O los IMPROPERIOS que son como "Reclamaciones" que Dios hace a su Pueblo por haber ignorado sus muestras de Amor, y más aún por los dolores de su Pasión.

Pueden también usarse CANTOS APTOS con esta temática.

f)Sigue la COMUNIÓN , la cuál se hace a partir del PADRE NUESTRO.
g)NO HAY CANTODE SALIDA todos se retiran en silencio.

EN GENERAL EN ESTA LITURGIA LOS CANTOS SON SOBRIOS,los estrictamente necesarios, y quizá para estar en consonancia con el espíritu de la Iglesia, deberían hacerse SIN ACOMPAÑAMIENTO.

VIGILIA PASCUAL

Muchos elementos distintivos del Canto corren a cargo de los Ministros.

Se empieza con el BENDICIÓN DEL FUEGO y el encendido del CIRIO PASCUAL. El Diácono o el Sacerdote en su defecto, entonan "Cristo luz del mundo durante el traslado del Cirio Pascual.
Sigue el PREGÓN PASCUAL. Debe entonarse solemnemente x el Diácono, o el Sacerdote en su defecto.

Sigue la LITURGIA DE LA PALABRA con sus 7 lecturas y SUS SALMOS.

Al terminar las 7 lecturas se entona el GLORIA.

Se proclama la lectura del Nuevo Testamento, el Evangelio y se hace la Homilía.

Si hay LITURGIA BAUTISMAL hay que prevenir el Canto de la LETANÍA DE LOS SANTOS.
Cuando el Sacerdote rocía con Agua bendita al Pueblo habrá que prevenir un CANTO APROPIADO como "Un sólo Señor" o cuya temática sea precisamente el Bautismo.

DESPUÉS SIGUE LA MISA COMO DE COSTUMBRE.